
Un viento ligero movía las hojas, haciendo que cayeran, tapizando el suelo del bosque. El sol se colaba tímido entre las nuves, penetrando su tenue luz entre las ramas, cada vez más desnudas. Las manos libres, el reloj parado.
¿Realmente se detuvo el mundo o era mi corazón que latía demasiado rápido? Un momento breve, intenso, mágico, único...
¿Fue real?
¿?
Quizá sólo fueron reales esos cinco minutos de intensidad, o quizá sólo soñé que vivía con el corazón guiando mis pasos.
¿Qué parte es real? ¿Un espejismo de cinco minutos de intensidad o los otros 1435 minutos que ves transcurrir?
Quizá sólo estoy desperdiciando los 86400 segundos que me regalan cada día, aún a sabiendas que no se pueden guardar ni canjear, y que no sé cuándo se terminarán.
¿Sería posible convertir el espejismo en realidad? ¿Sería posible vivir cada uno de estos 86400 segundos con la misma intensidad?